Sociedad Interamericana de Counseling (SIC)

Hacia una vida plena y armónica en las sociedades latinoamericanas

La Sociedad Interamericana de Counseling es una comunidad profesional que existe con la intención de proveer un espacio a sus miembros en donde puedan seguir desarrollándose y desplegándose de manera holística, a fin de que logren llevar a cabo el compromiso de servir a la sociedad de la manera más eficaz y siempre con el más profundo respeto a la dignidad humana.

I. Visión

Promover la excelencia en la práctica profesional del counseling en Latinoamérica mediante redes de cooperación, producción e intercambio entre los/las profesionales del counseling caracterizadas por brindar calidad de servicio, asumir actitudes emprendedoras y proactivas conducentes al desarrollo y despliegue integral del ser humano.

II. Misión

Establecer un organismo dinámico que asista a los/las profesionales del counseling a través de una red humana en sintonía ecológica, en donde haya espacio para el dialogo y el intercambio de saberes y experiencias provenientes de las diversas vivencias y prácticas sociales del counseling, y que en fraternidad unan esfuerzos para el avance y promoción de la profesión en Latinoamérica.

III. Objetivos

  • Promover la profesión del Counseling en las Américas.
  • Asistir en la creación y/o consolidación de programas de formación en al nivel para-profesional, de pregrado/grado y postgrado en cada país latinoamericano.
  • Promover la generación de bases éticos-jurídicas de la profesión en concordancia con las leyes locales y el contexto sociocultural en el cual es ejercida.
  • Ofrecer una oportunidad fraternal a cada miembro donde se pueda desarrollar o florecer como profesional del counseling.
  • Certificar a los/las profesionales del Counseling.
  • Acreditar programas académicos conducentes a títulos profesionales en counseling.
    Acreditar centros de Counseling.
  • Promover la creación de centros de Counseling caracterizados por la excelencia de la práctica profesional y calidad de servicio.
  • Contribuir con la generación de saberes de la disciplina mediante la creación de fuentes accesibles de asistencia financiera y técnica.
  • Crear espacios de encuentro permanente para la difusión e intercambio de saberes producidos por los profesionales del counseling.
  • Apoyar la difusión de la producción de saberes en Counseling a través de la edición de la Revista Interamericana del Counseling.
  • Crear un Comité de alto nivel para fomentar la Investigación en Counseling.
  • Estimular la producción científica en el campo del Counseling a través de la edición de la Revista Interamericana del Counseling y del Comité de Investigación del Counseling en Latinoamérica.

IV. Filosofía

La Sociedad Interamericana de Counseling es una comunidad profesional que existe con la intención de proveer un espacio a sus miembros en donde puedan seguir desarrollándose y desplegándose de manera holística, a fin de que logren llevar a cabo el compromiso de servir a la sociedad de la manera más eficaz y siempre con el más profundo respeto a la dignidad humana. Es así como esta comunidad, a través de redes energizadas comprometidas con la vida, buscará promover el bienestar integral de las personas valorando el sentido de dar voz, empoderando y ofreciendo opciones de participación democrática justas y solidarias en el proceder cívico ciudadano y ético promoviendo de esta manera la excelencia en la práctica de Counseling.

Durante el transcurrir socio-histórico de la modernidad, a partir de los siglos XVII, XVIII, XIX y gran parte del siglo XX, en especial en el hemisferio occidental, se originó un proceso cultural centrado en modos de representación de la relación social de carácter individualista, como unidad fundamental de lo que podríamos llamar la condición humana. En este sentido la gran mayoría de las ciencias aplicadas y teóricas dedicaron sus esfuerzos de investigación al singular de la persona, destacando el ideario del “deber ser” desde una proyección sujeta a mecanismos de autorrealización y autocontrol personal. Se buscó hacer su diario vivir más confortable y cómodo; se le incitó a la búsqueda de un ideal de vida justificado por la posesión de bienes, alcanzar metas y escalar posiciones individuales, distanciándose así del sentido de vida compartido. El “bien común” suponía, entonces, una vida lineal de logros y un incesante anhelo por buscar felicidad, la cual siempre se proyectó hacia el futuro. En ese camino de búsquedas externas orientadas hacia el éxito incesante, se dejó de lado el disfrute, el goce, el sentir de cada instante, lo mágico de la sencillez, de la humildad y, por supuesto, el compartir colectivo. La razón del pensar y proceder se buscó en el pasado y en las luchas internas de los impulsos; el individuo buscó convertirse y salvarse en términos de “mi”; cabe decirlo, anheló que su felicidad no dependiera en nada más que en su propio esfuerzo personal y el deseo arrogante de tener más que la otra persona.

La dinámica de cambios, rupturas y quiebres, que hoy se hacen “visibles” a través de los numerosos fracasos en nuestro intento de hacernos independientes, nos permiten comprender que nuestra realidad es una realidad compartida y que la comunidad, por ende, se convierte en el vínculo originario de nuestra humanidad. Es por eso que, poco a poco, nos hemos ido alejando de esa búsqueda egocéntrica hacia un horizonte compartido e influido por el otro. Bajo este horizonte entendemos que nuestra comodidad depende de la comodidad del vecino; que el ideal personal se anima y revitaliza en el ideal de un nosotros; que el otro cuenta; que nuestro proceder esta unido a un sin número de factores que tienen su origen en el entorno; que nuestra fe es la fe de la comunidad; que nuestra felicidad está condicionada por la sonrisa y el bienestar de nuestros compañeros y compañeras.

En otras palabras, hemos llegado a entender que somos un producto de las historias de nuestras sociedades y de la construcción de nuestra sociabilidad, de sus luchas y batallas, de sus amores y sus fiestas, de sus ritos y tradiciones, de sus lenguajes y sus sistemas de creencias. Hemos entendido que nuestro camino ha sido labrado con el sudor y el dolor de muchos y que nuestro sudor y nuestro dolor contribuyen en labrar el camino de nuestros hijos e hijas. Hemos entendido que somos comunidad y que sólo en términos de comunidad podemos desplegarnos y alcanzar la vida plena.

Dentro de esta visión comunitaria también hemos descubierto la cultura como elemento fundamental de nuestra formación y transformación. La cultura es el medio que nos une y nos hace pertenecer. La cultura es el contexto que da forma e identidad a lo que somos. Así, en nuestro afán de acompañar y alentar el caminar de otras personas en nuestra labor de counseling, tomamos en consideración y como de alta relevancia los rasgos culturales propios que dan carácter a la vida misma del grupo. En otras palabras, el o la profesional del counseling reconoce que su labor no solo afecta y cambia la vida de los consultantes, su labor cambia y afecta la vida de un sin número de personas y de sus vivencias habituales. La labor de los profesionales del counseling entendida así, es una labor de transformación social y de compromiso global en la lucha por un mundo más pleno y justo.

Es bajo estas premisas que se crea la Sociedad Interamericana de Counseling de manera que se establezca nuestra autoridad y carácter legal como profesión de ayuda, se promueva la membrecía en las pequeñas comunidades o capítulos, y se aseguren la preservación de la profesión al promover lineamientos y estándares que reflejen la excelencia en la educación, investigación y práctica profesional del Counseling.

V. Propósitos

La Sociedad Interamericana de Counseling (SIC):

  • Responderá con rigor, de manera sistemática y sentido de responsabilidad social a los procesos de desarrollo humano integral, al servicio del bien común, la ética y estética del cuidado.
  • Atenderá los temas requeridos en materia de políticas públicas y desarrollo de programas sociales, favoreciendo así la equidad con calidad, el sentido pluralista en igualdad de oportunidades y la construcción democrática participativa, sostenible y de manera enérgica.
  • Fomentará comunidades que favorezcan el diálogo e interactividad entre los profesionales del counseling, con la finalidad de estimular un ejercicio laboral social comprometido e integrado a los contextos y realidades particulares de intervención que, de esta manera, contribuya a fortalecer, nutrir y hacer valer las identidades de las Américas y del ser Latinoamericano.
  • Abordará escenarios de formación permanente para el desarrollo de las competencias multidimensionales de los profesionales del counseling a partir de la gestación de políticas académicas y de investigación científica con sentido de país, misión social y desarrollo humano sostenible.
  • Dará lugar a la apertura de procesos para la generación de conocimientos en los diversos ámbitos científicos, tecnológicos, sociales, humanísticos, artísticos, culturales y ético-estéticos a partir de la producción de investigación y de la experiencia laboral y social de los profesionales del counseling.

VI. Principios

Integridad, reciprocidad, dialogicidad, responsabilidad, fraternidad, honestidad, energización, vitalidad, disponibilidad, intelectualidad, humanización, espiritualidad, goce y plenitud.

VII. Valores

Amor: El ser humano, ama y espera ser amado, expresa y despliega su máximo potencial en un ambiente impregnado de amor.

Justicia. Los seres humanos creados iguales y con libertad para pensar, sentir, relacionarse y actuar, tienen los mismos derechos y dignidad. Justicia también implica el defender los derechos de las personas marginadas, el darles una voz a las personas silenciadas, el reconectar a las personas aisladas, el liberar y empoderar a las personas oprimidas.

Paz: El ser humano es por naturaleza un ser constructivo, con capacidad de aprender a expresarse de manera destructiva, pero que consigue su desarrollo pleno si puede estar, vivir y crear en un estado y ambiente de paz.

Visualización: El ser humano tiene la posibilidad de creer en un mañana en el que reinen la paz, la justicia, y el amor. Esa capacidad de soñar y esperar ayuda en que el ser humano se conecte con su dimensión trascendental. El ser como proyecto es inherente a la persona, y la fe y esperanza de realizarlo es una profunda fuerza de cambio y transformación presente en todos los seres humanos.

Respeto y responsabilidad: El ser humano necesita respetar y espera ser respetado. Respeto implica reconocer que todas las personas tienen un valor y una dignidad intransferible y permanente. Respeto implica asumir responsabilidad por las decisiones tomadas, por el propio crecimiento, y por el crecimiento y el bienestar de los demás.
Interdependencia y comunidad: El ser humano como ente interdependiente, existe para vivir en comunidad y es en comunidad donde se puede lograr la plenitud existencial. La interdependencia se extiende y se define por la relación ecológica con la naturaleza y el cosmos. Por lo tanto es responsabilidad de todos los seres humanos cuidar, preservar y mejorar la flora, la fauna y el resto del mundo natural.

Educación y Formación: El ser humano es dinámico y cambiante con la capacidad de crecer, desarrollarse, florecer, transformar y ser transformado. El factor precipitante de cambio por excelencia es la relación consigo mismo, con los demás, y con la naturaleza. En cualquier relación ambas partes son transformadas.

Diversidad e Inclusión: La diversidad en sus diferentes facetas es parte de la belleza de la existencia humana y el elemento central para una vida en abundancia. La continuación de la vida y de la especie humana depende de la diversidad. El llamado es a tener unidad de propósito y de servicio, pero con libertad ideológica y cultural.

Dinámica de las relaciones: Los seres humanos pueden ser entendidos cuando se les aborda teniendo en cuenta su cultura y las dinámicas sociales y religiosas que les rodean. El ser humano se enferma en comunidad y ha de sanarse en comunidad; es por eso que los cambios ocurren en el contexto familiar, comunitario e interpersonal. Los contextos y los procesos sociales tienen una influencia directa e indirecta en las funciones cognitivas, emocionales y espirituales de las personas, familias y comunidades. Las instituciones sociales tales como la familia, la educación, la religión, la política y la economía interactúan dialécticamente generándose de ello tensiones y paradojas que pueden ser de beneficio o detrimento para la sociedad.

Dimensión Integral: El ser humano solo puede ser entendido cuando se le considera en su totalidad: física, mental social y espiritual. Estas dimensiones interactúan recíprocamente una con otra, en cada momento del ciclo de la vida.